A mis quince años le pedía cada vez con más frecuencia a mi padre q me penetrara que necesitaba tener el placer absoluto a lo q el siempre decía que no xq no quería hacerme ningún daño, un día me dijo que era hora de algo diferente y empezó a explorar mi culito con su lengua ese placer era tan rico como cuando tocaba mi clítoris estaba tan deseosa de tener esa gran polla dentro de mí que apenas mi padre me tocaba comenzaban mi largas y ricas convulsiones involuntarias de placer
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